Dermatología Solidaria

Proyecto de Salud Dermatológica en Malawi

Cristina Galván Casas
Dermatóloga
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Lunes 13 de Marzo del 2017

Malawi tiene una población estimada de 15,3 millones de habitantes. Es uno de los países más pobres, con un PIB que ocupa el 160 de los 162 puestos (UNICEF 2010).

El 40% de la población está por debajo del umbral de la pobreza y no tiene acceso a las necesidades básicas (World Bank 2012).

Malawi dispone de 1 médico por cada 65.000 habitantes y una cama hospitalaria por cada 9.000.

En la mayoría de los establecimientos de salud están en las zonas urbanas y tienen un déficit grave de personal y equipo básico.

La mortalidad infantil y la mortalidad materna son muy elevadas. La esperanza de vida es de 54 años. La tasa de prevalencia del VIH/SIDA es sumamente elevada. Afecta al 16,4% de los habitantes entre 15 y 49 años y es causa de un 70% de las muertes en los hospitales. Hay 770.000 niños huérfanos por sida (ONUSIDA 2014).

Las especialidades médicas prácticamente no existen.

Tan sólo Lilongwe y Blantyre (capitales política y económica, respectivamente) disponen de algún médico especialista. La población en zonas rurales, como Benga, no tiene acceso a este tipo de asistencia.

Benga, con una población estimada de 90.000 personas, se sitúa al sur del lago y es la zona más deprimida en todos los aspectos. Desde el punto de vista sanitario, los déficits son tan graves que ni siquiera conseguimos obtener con antelación una orientación sobre la incidencia de las distintas patologías y las necesidades reales.

En mayo de 2015 se organizó un proyecto con la asistencia de una médico especialista en Dermatología y una asistente clínica.

La contrapartida local de estos proyectos es la Missionary Community of Benga Parish. Sin su asistencia, no sería posible llevarlos a cabo. Se encargan de facilitar los trámites oficiales, de las campañas de localización de beneficiarios, la asistencia a los cooperantes durante la campaña y el mantenimiento de la red de Teledermatología.

 El objetivo general del proyecto fue la mejora de la atención sanitaria en la zona de Benga. Nuestros objetivos específicos fueron los siguientes:

  1. Conocer, a través de la exploración clínica, las necesidades reales de la población respecto a patología general y dermatológica para futuras intervenciones.
  2. Colaboración y actividad docente con el personal sanitario de la zona que  permitan el reconocimiento y tratamiento de la patología dermatológica de la población.
  3. Mejora de la salud de los habitantes de Benga gracias a los servicios de atención dermatológica y tratamientos médicos y farmacológicos que se prestarán a los habitantes.
  4. Reducir la incidencia de enfermedades dermatológicas de la población en general gracias a la formación preventiva.

Se asistió y se dispensaron medicamentos a 465 pacientes en un viaje de 11 días de duración. La asistencia de enfermos fue tan intensa que lamentablemente, ni pudieron atenderse más que tres centros de los once que se pensaban visitar, ni se pudo atender en ningún momento a todos los pacientes que hacían cola para ser atendidos. A partir de entonces, el proyecto sigue en pie, mediante una estructura de Teledermatología en la que colaboran otros muchos dermatólogos.

Ello nos impulsó a poner en marcha un nuevo proyecto. En esta ocasión, con un cronograma de 12 meses y tres semanas de estancia durante el mes de junio de 2016.

Tras un complicado proceso de selección, hay que destacar la enorme valía, preparación y motivación de los numerosos solicitantes, formamos un equipo de tres cooperantes: un médico dermatólogo, un residente de dermatología de tercer año y  un diplomado en enfermería. Pudimos atender a más de 840 personas y tratar a 798.

El resto del año se ha mantenido la atención por la red de Teledermatología, con la que hemos asistido diariamente a los pacientes que el personal local ha necesitado remitirnos. Los datos estadísticos obtenidos en la campaña previa, nos facilitó mucho la organización del trabajo y la adecuación de los medicamentos que debíamos llevar.

La implicación de empresas y particulares dispuestas a colaborar nos permitió incluso llevar un microscopio, que fue de extrema utilidad para mejorar la calidad de la asistencia.

El proyecto ya camina por sus propios medios y no podemos dejarlo atrás, por lo que hemos organizado esta tercera campaña, también de un año de duración. En esta ocasión y tras un proceso de selección no menos difícil que el previo (por la valía de los solicitantes), hemos dado la oportunidad, además de a un residente de Dermatología de último año, a un estudiante de 5º año de Medicina, con la asignatura de Dermatología aprobada con sobresaliente.

Estamos muy ilusionados de poder hacer un trabajo tan interesante que genera sonrisas en todas las partes implicadas y que tiene unas enormes propiedades docentes también para todos.

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