Estética

Seguridad en depilación láser

Cristina de Hoyos Alonso
Dermatóloga
2268
Míercoles 3 de Febrero del 2016

El vello corporal no siempre ha sido un motivo de vergüenza, sino una seña de sensualidad en épocas pasadas como se puede observar en muchas obras de arte de siglos anteriores.

En la actualidad no sólo está “mal visto” aunque algunas actrices se empeñen en mantener su vello axilar para reivindicar su feminidad, sino que está relacionado con la higiene corporal. No sólo las mujeres, si no también cada vez más hombres depilan su cuerpo, para evitar malos olores, o simplemente por comodidad o por estética.

Dependiendo desde qué ámbito se hable de depilación láser, nos hablaran de unas tendencias u otras. La realidad es que poco se ha avanzado en este campo. Evidentemente se han perfeccionado los dispositivos permitiendo cada vez que las sesiones sean más rápidas y los tratamientos más seguros, pero las técnicas disponibles son las mismas: dos tipos de láser, Alejandrita y Diodo, y la luz pulsada.

Si queremos entender mejor qué diferencia a cada una de ellas, debemos primero conocer cómo funciona un láser y qué lo distingue de la luz pulsada, y para ello tenemos que entrar en el campo de la física y en particular de las longitudes de onda.

Sin embargo, aunque conociéramos perfectamente su funcionamiento, no veríamos diferencias en la práctica, ya que tanto el láser como la fotodepilacion (luz pulsada) destruyen el pelo. Sí que hay algunas particularidades en el procedimiento y en los dispositivos.

Por ejemplo, el láser de Alejandrita no precisa que el cabezal esté apoyado sobre la piel, lo que favorece que el calentamiento de la zona tratada sea algo menor y que el enfriamiento pueda hacerse mediante aire helado.

Por el contrario tanto el diodo como la luz pulsada, sí precisan apoyo sobre la piel para funcionar, lo cual disminuye la sensación dolorosa y permite que el frío pueda aplicarse directamente con el cabezal, evitando el uso de geles fríos como ocurría antiguamente.

Por otro lado, el tamaño de los cabezales también varía, siendo pequeño en el caso del láser de Alejandrita, el cual está más indicado para trabajar sobre zonas pequeñas como la cara y la zona genital, o para repasos muy tardíos en pacientes que ya no tienen apenas vello, y de un tamaño mucho mayor en el caso del Diodo y de la luz pulsada, que darán lugar a tratamientos de zonas extensas más rápidos.

La última novedad en este campo ha sido la incorporación en algunos dispositivos por parte del fabricante de un lector de melanina activada, el cual permite conocer si el paciente ha estado expuesto el sol y de esta forma trabajar con más seguridad.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que la eficacia del tratamiento láser o con luz pulsada para eliminar el vello corporal no sólo depende del dispositivo que usemos, sino también de las características del paciente.

Debido a que el láser y la luz pulsada detectan el color emitido por la melanina del vello para atacarlo, cuanto mayor sea la diferencia de tono entre la piel y el vello, más eficaz será la sesión y más segura.

Así, en fototipos claros, es decir, pieles blancas, con vello oscuro, tendrán muy buenos resultados con muy poca probabilidad de efectos indeseados como la quemadura del área tratada.

Por el contrario, fototipos altos, es decir, pieles oscuras o bronceadas, con vello claro, o fino, tendrán más posibilidades de no lograr destruir el pelo ya que habrá que emplear potencias bajas para evitar la quemadura de la zona tratada.

También se debe saber que determinadas áreas corporales están sometidas al efecto hormonal de una forma más marcada, y esto también puede condicionar los resultados.

Por ejemplo, el vello del rostro tiene un alto componente hormonal que impide en ocasiones obtener una depilación completa del área. Además, no se puede asegurar con certeza en cuantas sesiones la depilación será completa, es decir, cada persona tiene variaciones en los ciclos de crecimiento de su vello corporal, y por tanto, la cantidad de sesiones puede variar de una persona a otra o incluso entre distintas áreas corporales de un mismo paciente.

Debido a la complejidad de funcionamiento de estos dispositivos y a las posibles consecuencias de un mal uso de los mismos, es muy importante recurrir siempre a profesionales médicos, que valoren cada caso y prescriban el tratamiento más adecuado para cada tipo de piel.

Hay centros médicos especializados en depilación con láser y en muchos de ellos, son dermatólog@s los profesionales encargados de realizar la valoración del paciente y de indicar los parámetros más adecuados.

Noticias Relacionadas