Estética

Células madre, la revolución médica

Redacción FPS
Comunicación
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Martes 5 de Abril del 2016

Fuente: Dermactual AEDV por el Dr. Eduardo Fonseca.

Nos vamos a centrar únicamente en el grupo de las células madre humanas, pero no debemos olvidar que las células madre de origen animal y vegetal también pueden tener gran interés en el futuro de la medicina en general y de la dermatología estética en particular. Dentro de las células madre humanas, deberemos precisar en primer lugar de qué tipo de células hablamos, ya que existen grandes diferencias entre ellas. Cada una de las células del embrión humano durante los cuatro primeros días de gestación, separadas del resto, es capaz de producir un ser humano completo, por lo que reciben el nombre de células madre totipotenciales.

Por su parte, las células humanas que se encuentran en la masa interna del embrión durante la segunda semana de la gestación pueden originar todas las células del organismo, aunque ya no un organismo completo, y éstas fueron a las que inicialmente se llamó células madre. En la actualidad, estas células han pasado a denominarse células madre embrionarias pluripotenciales. Más adelante, en la evolución del embrión, es cuando aparecen las células madre embrionarias órgano-específicas o multipotenciales, que sí son capaces de originar todas las células de un órgano o sistema.

El ejemplo mejor conocido de este caso son las células madre de la médula ósea.

Multipotenciales

Un avance de tremenda importancia para la ciencia y la medicina fue el descubrimiento de la existencia de células madre multipotenciales durante toda la vida, probablemente en la totalidad de órganos y tejidos del cuerpo y que han podido cultivarse tanto “in vivo” como “in vitro”. Entre las células madre de este tipo, denominadas células madre del adulto, se han descrito las que originan la piel y el tejido celular subcutáneo. También reciben ahora el nombre de células madre unipotenciales las encargadas del mantenimiento en la vida adulta de los tejidos que tienen una renovación continua, como es el caso de la epidermis.

Un paso más allá supuso la demostración de que las células madre del adulto, mediante un proceso denominado transdiferenciación, que se consigue variando las condiciones de cultivo, pueden convertirse en células madre pluripotenciales y en teoría capaces de originar cualquier tipo de célula del organismo. Otro tipo de células madre, cuyo conocimiento puede aportar soluciones al cáncer y otras enfermedades, son las células madre tumorales, cuya menor velocidad de división que el resto de las células del tumor pueden justificar la resistencia a ciertos tratamientos. Si bien las posibilidades de empleo de las células madre en medicina son en teoría casi infinitas, la mayoría son todavía especulativas o se encuentran en fases de investigación muy preliminares.

Las indicaciones que se consideran actualmente probadas son el uso de células del cordón umbilical o células madre de médula ósea como alternativa a otros tipos de trasplante de este órgano, la reparación de defectos corneales mediante células madre del limbo corneal, quemaduras extensas, mediante láminas epidérmicas, lesiones cartilaginosas, mediante cultivo a partir de células madre del cartílago o mesenquimales y defectos óseos, mediante células madre mesenquimales. Se han obtenido algunos resultados prometedores en el tratamiento del infarto de miocardio, diabetes tipo 1, lesiones medulares y enfermedades neurodegenerativas. Más incipientes son aun los intentos de regeneración de tejido hepático y renal.

Cuidado con la estética

En el campo de la dermatología estética, existe una amplia oferta comercial de tratamientos que se pretenden relacionar con las células madre. Sin embargo, no hay ninguna terapia de este tipo autorizada y muy pocas tienen una base científica aceptable. Las principales vías de estudio se dirigen a la utilización de células madre del adulto del tejido adiposo, más fáciles de obtener que las de médula ósea o sangre periférica, para aumento del volumen y corrección de lipoatrofias, al desarrollo de técnicas de ingeniería tisular, al posible tratamiento de las alopecias a partir de células madre epidérmicas del bulge y acciones biofarmacológicas de las células madre. En todo caso, las investigaciones deberían limitarse a ensayos preclínicos y ensayos clínicos con las debidas garantías.

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