Estética

Los límites de la estética

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
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Lunes 1 de Febrero del 2016

Los cánones de la belleza física han experimentado cambios espectaculares a lo largo de los siglos. Muchos de los que contemplan hoy “Las Tres Gracias”, de Rubens, quintaesencia estética de la época, es  muy probable que tendrían, como primera intención, remitirlas a un especialista para que corrigiera su celulitis. Contrariamente, muchas de las modelos actuales son más valoradas cuanto más se acercan al esqueleto.

Ambos extremos tienen repercusiones más que notables sobre la piel, que es, no lo olvidemos, el espejo de nuestra salud interior. Si la obesidad acorta la vida, los trastornos alimentarios que desembocan en el descarnado afloramiento de los huesos pueden conducir, incluso, a la muerte. De hecho, periódicamente saltan a los periódicos casos de modelos que han fallecido a consecuencia de la dictadura alimenticia a la que estaban sometidas.

En una época en que la sociedad rinde exacerbado culto a la apariencia física, los dermatólogos estamos obligados a recordar que la belleza reside en el equilibrio. Cualquier derivación, hacia uno u otro extremo, acaba pasando factura a la salud, y la piel lo refleja fielmente. La sanidad interior y la exterior (mens sana in corpore sano) sigue siendo el estado ideal, aunque se hayan olvidado al latín y a la cultura romana, que sabían muchísimo de belleza. 

En los últimos años, lo que más se ha cultivado, por desgracia, son los excesos. ¡Y menuda cosecha la que estamos recogiendo!.

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