Mente Sana

Afectación psicológica de la Psoriasis

Lucía Tomás Aragonés
Psicóloga
2202
Martes 2 de Febrero del 2016

La piel está dotada de un repertorio rico y variado de dispositivos de expresión no verbal que complementan la voz y la palabra hablada. Por ello, la piel repercute de forma excepcional en el amplio espacio de nuestra felicidad. 

La piel es sensible a una gran variedad de estímulos emocionales y juega un papel importante en los procesos de socialización.

Cuando la piel se ve afectada por un proceso dermatológico primario, las secuelas psicológicas que se producen influyen negativamente en la autoestima, la confianza y la calidad de vida.

En nuestro cuerpo, las enfermedades de la piel – accesibles siempre, llamativas a menudo, desagradables frecuentemente – son una barrera hacia la calidad de vida integral. Un cuerpo sano y una apariencia lozana aumentan la autoestima, mientras que un cuerpo enfermo y antiestético conduce a una disminución de la calidad de vida global.

Las enfermedades de la piel pueden estar influenciadas o desencadenadas por alteraciones emocionales y procesos psicológicos. No obstante, algunas enfermedades de la piel, sobre todo las que alteran la estética del paciente, pueden dar lugar a desajustes psicológicos. Así pues, no debemos separar la enfermedad física de la mental. La fisiopatología de muchos procesos está obligada a considerar aspectos psicológicos para su comprensión.

Recordemos que el cuerpo (soma) y la mente (psique) forman una unidad y el/la paciente debe ser considerado en su totalidad, prestando atención a la enfermedad orgánica y a los factores emocionales.

A lo largo de la vida, el proceso de salud –  enfermedad está influenciado por: condicionantes del contexto social, los procesos biológicos, y la manera subjetiva con que cada cual afronta los acontecimientos vitales. Debemos tener todo ello en cuenta con el fin de dar una atención holista al paciente.

La Psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica, mediada por mecanismos inmunes. Su prevalencia es de aproximadamente un 2% y existen tratamientos tópicos, sistémicos y biológicos que serán prescritos por el dermatólogo de acuerdo a las características y necesidades de cada paciente. 

La Psoriasis es un proceso de deterioro que puede dañar el funcionamiento biológico, psicológico y social de la persona que la sufre. La aparición de la enfermedad produce, en mayor o menor medida, un impacto en la vida del sujeto y una ruptura en su modo de vida habitual. Esto puede generar una situación de desequilibrio, que es, en último extremo, lo que denominamos situación estresante.

Recordemos que la psoriasis en una enfermedad crónica.

Las personas que sufren enfermedades crónicas, tienden a desarrollar sentido de vulnerabilidad, inseguridad en el funcionamiento corporal y pérdida de la imagen que tienen de sí mismos. Estas personas pueden tener sensación  de inseguridad y de fragilidad, junto a ideas y pensamientos de que se les escapa la vida. Pueden sentirse, en parte, discapacitados para seguir el ritmo que seguían antes. Por estas razones, entre muchas otras, además del tratamiento farmacológico, debemos ofrecer un tratamiento holístico y atender al malestar emocional que le supone a la persona tener un enfermedad crónica.

Las preguntas que aparecen a continuación le ayudaran a ver qué impacto tiene su enfermedad de la piel en su vida: 

  • ¿En qué medida le afecta su psoriasis en su vida?
  • ¿Ha sido su enfermedad causa de alguna baja laboral o le ha impedido realizar alguna actividad relacionada con el trabajo?
  • ¿Sus relaciones personales se han visto afectados por su enfermedad de la piel?
  • ¿Su problema de la piel le ha impedido realizar actividades que venía realizando hasta ahora, como quedar con los amigos, ir al gimnasio, etc.?

Solo usted sabe la afectación que le está produciendo su enfermedad en su vida. Por eso, debe informar al dermatólogo de cómo le está afectando la psoriasis con el fin de que  pueda ofrecerle el tratamiento más adecuado a su situación.

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