Mi enfermedad

Hiperreactividad cutánea, una epidemia en auge

José Carlos Moreno
Dermatólogo
198
Lunes 11 de Abril del 2016

Las pieles sensibles o intolerantes son aquellas que no toleran el uso de sustancias tópicas o de cosméticos. Generalmente se deben a la existencia de una enfermedad cutánea subyacente (rosácea, también llamada cuperosis, dermatitis atópica, dermatitis seborréica o eccema), sin embargo existen situaciones en que la piel es normal pero por una idiosincrasia especial no tolera determinados tópicos, a ello pueden contribuir incluso factores psicosomáticos. Las pieles intolerantes, también llamadas “status cosmeticus”, son de muy difícil manejo y siempre hay que buscar la existencia de una situación de base, y si es posible tratarla.

  • Rosácea o cuperosis: es una enfermedad cutánea que se caracteriza por lo presencia de crisis de enrojecimiento cutáneo ( flushing ) que acaban volviéndose permanentes. La piel de la cara, frente o cuello, se vuelve roja y se cubre de pequeñas “venillas” (telangiectásicas), so bre las que pueden aparecer pústulas ( granos de pus), así como intolerancia a tratamientos locales. Afecta fundamentalmente a mujeres con un psiquismo especia l: personas “sufridoras” obsesionadas con el orden y la limpieza que tratan de imponerla, casi nunca con éxito, a los que tienen alrededor. S e dispone de tratamiento eficaz no solo médico sino también físico con el us o de láser o luz pulsada intensa.
  • Dermatitis atópica: Es una dermatosis altamente pre valente, de predominio en la infancia, pero que en un 10-15% puede producir m anifestaciones en la edad adulta. La piel atópica es una piel reactiva que ta mbién puede intolerar cosméticos. Aunque es una enfermedad que carece de cura disponemos en la actualidad de tratamientos sintomáticos que pueden aliviar de forma significativa los síntomas.
  • Dermatitis seborreica: es un proceso inflamatorio cutáneo que predomina en zonas donde existe una gran población de glándulas sebáceas, siendo por lo tanto la cara una localización electiva. Se caracte riza por lesiones rojas y escamosas, discretamente pruriginosas que se locali zan preferentemente en surcos nasogenianos y zonas de inserción del pelo. Al ser una piel inflamatoria no es raro que exista intolerancia a cosméticos, po r ello lo fundamental es tratar la enfermedad antes de emplearlos.
  • Eccemas de contacto: Se trata de procesos inflamatorios cutáneos que van desde un simple enrojecimiento a la aparición de vesículas y costras. Son altamente pruriginosos. Los eccemas de contacto se deben a la acción de sustancias externas que actúan sobre la piel con un posible doble proceso: irritante o sensibilizante.
    • Proceso irritante: es un mecanismo simple, se trata de sustancias caústicas o que actúan disolviendo la protección cutánea (manto cutáneo lipídico) y que debido a un mecanismo de acción reiterado acaban produciendo “una quemadura” en la piel. El ejemplo más clásico es el eccema del ama de casa. Recientemente aparecen en el marcado producto “de piel” de origen chino que contienen fumaratos, sustancias que actúan mediante un mecanismo irritante sobre la piel y que producen lesiones altamente llamativas y molestas.
    • Proceso sensibilizante: viene mediado por una reacción alérgica tipo IV también llamada retardada ya que el organismo necesita un tiempo de reacción antes de reconocer una sustancia como extraña. Este tiempo puede llegar a durar incluso meses.

Cualquier sustancia puede producir una reacción alérgica de contacto, pero existen algunas que lo hacen con una mayor frecuencia como son los metales (Níquel, cromo, cobalto), algunos antisépticos (mercromina), antihistamínicos tópicos, tintes (parafenilendiamina), alguna medicación tópica (neomicina) o incluso productos empleados para la conservación de los mismos (parabenes, kathon).

Así mismo existen perfumes (citronella, musk-ambrette) capaces de provocar reacciones de hipersensibilidad a veces incluso graves. Una forma peculiar de sensibilización es la llamada fotosensibilización. Reacción en la que son fundamentales dos sustancias: el sensibilizante y la radiación solar. Son sustancias que contienen determinados productos, como la esencia de bergamota, que determina que la piel atraiga de forma más intensa la radiación lumínica.

En el manejo de una dermatitis de contacto se hace fundamental conocer la sustancia desencadenante lo que puede establecerse a través de la historia clínica y exploración, pero que siempre hay que confirmar mediante pruebas epicutáneas. Técnica simple que consiste en poner unos parches en la espalda, que contienen las posibles sustancias responsables, y que a las 48 horas determinaran una reacción eccematosa en el lugar donde se han situado. Una vez desenmascarada la sustancia culpable no debe volver a tenerse contacto con ella ya que en el momento actual no existen vacunas para su tratamiento, lo que puede resultar harto complicado ya que metales como el níquel tienen una enorme distribución entre productos de uso diario.

En definitiva sería necesario tener una serie de normas a la hora de evitar la aparición de dermatitis de contacto irritativas:

  • Procurar no tener las manos constantemente húmedas. Es preferible espaciar el lavado o el uso de disolventes de uso doméstico. 
  • Se aconseja emplear guantes, pero si es posible los que se encuentran forrados, ya que las gomas o plásticos retinen el sudor y pueden macerar la piel. 
  • Siempre después del trabajo deben lavarse las manos con un jabón ácido y aplicar una hidratante. 
  • El uso de hidratantes es fundamental para evitar este tipo de eccemas y deben aplicarse cuantas más veces mejor.

El eccema de contacto alérgico no es fácil de evitar pero podemos seguir algunos consejos:

  • Mantener la piel integra mediante el uso de jabones adecuados e hidratantes.
  • Evitar el empleo sobre la piel de sustancias sensibilizantes como:
    • Mercuriales: la conocida mercromina además de tener un dudoso efecto desinfectante, ya que se inactiva al contacto con la sangre, es altamente alergizante.
    • Antihistamínicos tópicos: tan frecuentes en épocas de verano, no más eficaces que una friega de alcohol o agua fría, y sin duda muy sensibilizantes.
    • Medicamentos tópicos que contengan neomicina.
  • Retardar la perforación de oídos u otras zonas para el uso de pendientes o peercing. 

Tratar siempre las lesiones cutáneas bajo el consejo del Dermatólogo.

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