Niños

Lesiones vasculares en la infancia

Emiliano Grillo Fernández
Dermatólogo
2437
Martes 2 de Febrero del 2016

Es algo común que en medicina designemos a patologías con rasgos comunes dentro de una misma entidad, generando cierta confusión a nuestros pacientes. Es lo que ocurre con las lesiones vasculares que inapropiadamente englobamos bajo el nombre de “angiomas”.

En general y de un modo práctico podemos clasificar las anomalías vasculares congénitas en 2 grandes grupos:

1)        Tumores vasculares (Hemangioma): son lesiones vasculares benignas que aparecen a las pocas semanas de vida, crecen durante el primer año de vida para posteriormente regresar y resolverse a lo largo de la infancia. Tienen relieve al tacto.

2)        Malformaciones vasculares: Están presentes desde el nacimiento aunque a veces no se manifiestan hasta años posteriores.

Existen varios tipos según qué vaso se encuentre afectado:

-           Malformaciones capilares (Mancha en Vino de Oporto o Angioma plano): su evolución natural es el oscurecimiento y engrosamiento con el paso de los años. En los primeros años suelen ser planas. Suelen afectar a la región facial.

-           Malformaciones venosas: suelen crecer lentamente con el paso de los años. Clínicamente aparecen como nódulos azulados.

-           Malformaciones linfáticas: tienen un crecimiento lento. Comportamiento benigno por lo general. Localización principal en cabeza y cuello.

-           Malformaciones arteriales: son las que tienen un comportamiento más agresivo.

Tratamiento:

El tratamiento con láser de lesiones vasculares cutáneas está avanzando rápidamente en los últimos años. La mancha en vino de Oporto es una de las primeras lesiones tratadas con láser con éxito. El láser de colorante pulsado (PDL) es el tratamiento de elección. Sin embargo, la respuesta obtenida es variable y casi siempre parcial, alcanzándose un aclaramiento sustancial del color de la lesión tras varias sesiones para posteriormente estancarse la respuesta clínica. En estos casos la combinación de otros lasers y fuentes de luz (Alejandrita, Nd:Yag, Luz pulsada intensa) así  como distintos abordajes pueden mejorar la eficacia de los tratamientos.

En el abordaje de las malformaciones venosas clásicamente se ha optado por la escleroterapia y la cirugía aunque, en ocasiones, pueden ocasionar una deformidad importante, dolor prolongado, necrosis cutánea, daño neural o toxicidad sistémica. En este sentido la utilización de láseres “profundos” como el de Alejandrita o el Nd:YAG de pulso largo ofrecen resultados muy satisfactorios con mínimos efectos adversos, particularmente buenos en las malformaciones venosas localizadas en mucosas.

En el caso de los hemangiomas la irrupción del propanolol en el manejo de estas lesiones ha desplazado al laser vascular a unas indicaciones muy concretas tales como el abordaje conjunto en lesiones localizadas en áreas visibles o el tratamiento de hemangiomas ulcerados.

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