Niños

Boca mano pie

Redacción FPS
Comunicación
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Míercoles 3 de Febrero del 2016

Tiene nombre de juego, pero es una de las afecciones más típicas en la infancia.

El “boca-mano-pie”

Es un exantema vírico, una enfermedad infecciosa causada por el coxsackie A16, un enterovirus que se trasmite por la saliva, las secreciones y el líquido de las vesículas formado en la piel. Se contrae sobre todo en verano y principios del otoño.

Esta patología no cuenta con una vacuna que la prevenga, y su nivel infecto-contagioso es bastante alto. Sin embargo, no resulta una enfermedad grave, ya que los niños la superan en un plazo de una semana a diez días. Los primeros siete días son los de mayor riesgo de contagio.

Las complicaciones típicas son la deshidratación y convulsiones por la fiebre, pero son muy infrecuentes. La enfermedad se pasa en un período de cinco a siete días, tras los cuales el paciente casi siempre desarrolla la inmunidad, al menos para el tipo de enterovirus que le haya afectado.

Aunque a primera vista, el boca-mano-pie puede confundirse con un catarro, por sus síntomas de fiebre, malestar, dolor de garganta y pérdida de apetito, los especialistas la detectan con facilidad por unos signos de la piel. Se trata de unas erupciones o vesículas en manos y pies y mucosa oral, así como llagas en los labios. Estas lesiones se muestran más superficiales y con un líquido más claro que en otras enfermedades como la varicela. Es por esa diferencia que los médicos la reconocen.

En algunos casos, la incidencia es tan leve que los padres no advierten la enfermedad en sus hijos. Sin embargo, es muy frecuente en bebés y niños hasta los cinco años.

Para prevenir el contagio, es importante seguir estos consejos:

  • Lavar bien con agua las manos de los niños
  • Los padres también deben lavarse las manos, en especial después del cambio de pañal
  • Hay que lavar la superficie donde se cambia al bebé, así como los juguetes, y evitar llevarse las manos a la boca

Una vez diagnosticada la patología, los padres deben vigilarla, cuidando sobre todo de que las lesiones cutáneas no se infecten. El especialista probablemente indicará un tratamiento tópico que ayude a su cicatrización, un medicamento para rebajar la fiebre,  tal vez un analgésico que ayude a evitar los dolores que producen las lesiones en la boca y además recomendará beber líquidos, para frenar la fiebre. Pero como siempre, lo más importante es dirigirse al médico al menor síntoma y seguir sus indicaciones.

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