Pelo

Cosmética capilar ¿cómo afecta al cabello?

José Carlos Moreno
Dermatólogo
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Lunes 11 de Abril del 2016

No cabe duda que en el sistema de vida actual el cabello representa un atributo estético importante, hasta tal punto que no sólo es necesario tenerlo, sino que además debe gozar de un aspecto atractivo ¡Un cabello abundante mal cuidado puede dar una imagen desastrosa!

Diariamente manejamos nuestro pelo y lo sometemos a diversos cuidados que pasamos a comentar:

  • Cosméticos de cobertura: son aquellos que tratan de enmascarar zonas de alopecia. Existen en el mercado diversos productos de uso tópico en forma de espray o polvos que aplicados sobre zonas alopecias las disimulan. Los únicos requisitos es que sean áreas poco extensas y que se elija el tipo de color adecuado. No no son perjudiciales salvo en caso de alergia al producto
  • Pelucas: aunque sin duda suponen un fracaso terapéutico las hay de gran calidad con resultados muy adecuados ¡Lo difícil es elegir bien !
  • Lavado del cabello: En este acto, generalmente cotidiano, el principal protagonista es el champú. Se trata de un cosmético de alta calidad cuya misión es lavar el cabello y no dañarlo. Por lo tanto existen una serie de “mitos” sobre el uso del champú, y por lo tanto sobre el lavado que es preciso aclarar:
     
    • El champú no hace que el pelo crezca, por lo tanto no es un tratamiento de la alopecia. Puede ser un coadyuvante pero en forma al guna una medida terapéutica exclusiva.
    • El champú no hace que el pelo caiga. El cabello que cae con los lavados está previamente dañado o “enfermo”. Esta falsa creencia que hace que algunas personas retrasen el lavado e incluso le tengan aut éntico pánico. El cabello que cae al lavarlo también lo haría al peinarlo o i ncluso con el simple roce de la almohada.
    • El cabello puede lavarse a diario, siempre y cuando se emplee el champú adecuado.
    • En definitiva el champú solo sirve para lavar el cabello y prepararlo para posteriores procesos cosméticos.

¿Cómo debe lavarse el cabello? Es importante, especialmente en personas con pelo largo, realizarlo en sentido vertical y no acumularlo en la parte alta de la cabeza. Esto puede crear un enredo permanente imposible de solucionar como no sea con el corte, es lo que se denomina cabello en nido de pájaro.

Tras el lavado debe enjuagarse muy bien con agua abundante, si se desea puede aplicarse un acondicionador, peinar con un peine de púas anchas que ayude a desenredar, y posteriormente secar. El secado es una maniobra delicada. Lo aconsejable es hacerlo con toalla o dejarlo secar de forma espontánea. Los secadores de calor son poco aconsejables, aunque a veces necesarios. De usarlos debe hacerse a temperatura baja y con una gran difusión. Si empleamos temperatura elevada y lo concentramos en un punto determinado haremos que el “pelo hierva” es el llamado pelo en burbuja que acabará rompiéndose. En este mismo sentido el uso de “pinzas calientes” o planchas son poco recomendables. Desde antiguo se conoce la alopecia por pinzas calientes, hasta hace poco exclusiva de la raza negra en su deseo de desrizar el cabello.

  • Fijadores del pelo: con el uso de lacas o gominas se trata de fijar el pelo en una postura determinada, tiene el inconveniente de dar a veces una excesiva rigidez por lo que hoy día se emplean productos flexibles que dan al peinado un aspecto más natural.

Desde luego ninguno de estos productos son perjudiciales para el pelo, como tampoco lo son el uso de sombreros, gorras o casco; es un bulo pensar que podrían asfixiar la raíz si se aplican en el cuero cabelludo y favorecer la alopecia. 

Además de estos cuidados cotidianos hay otros que pueden realizarse sobre el cabello como son: modificar su aspecto tanto en forma como en color, ya que por lo general existe cierta disconformidad con nuestra imagen: las personas que tiene el pelo rizado quieren tenerlo liso, las que lo tienen liso rizado, las morenas quieren ser rubias etc.

  • Modificar el aspecto del cabello:
    • Modificar la forma: la práctica más habitual es el rizado del cabello que puede hacerse de dos formas: marcado y permanente. La diferencia entre ambas es la duración ya que mientras el marcado es reversible la permanente no lo es. Ello es consecuencia de que esta última crea cambios estructurales en el pelo, especialmente en los puentes de queratina. Es por lo tanto fácil de deducir que la permanente debe ser realizada por profesionales expertos ya que en manos inadecuadas puede determinar daños irreversibles que no se solucionarán hasta que aparezca un pelo nuevo. El desrizado emplea técnicas similares pero en las que el pelo no se fija a “rulos”.
    • Modificar el color. Para ello se emplean los tintes que dependiendo de su duración y penetración en el cabello, se clasifican en temporales, semipermanentes y permanentes. 
      • Tintes temporales: sólo impregnan el pelo en su cubierta externa por lo que desaparecen con el lavado. No son dañinos para el pelo, pero pueden producir cuadros indeseables cutáneos (eczema, urticaria) o respiratorios (asma) . 
      • Tintes semipermanentes: aunque igual que los anteriores impregnan el pelo en su exterior, pueden penetrar en el interior del mismo. Por ello resisten varios lavados 
      • Tintes permanentes: penetran en la médula del pelo y duran hasta que el pelo se sustituye. Pueden dañar el cabello por lo que no debe de ser muy agresivo. Los tintes permanentes deben emplear previamente sustancias decolorantes (peróxido de oxígeno y/o amoniaco) para permitir dar un nuevo color al cabello.
        ​En todo caso debe evitarse realizar a la vez dos técnicas agresivas como permanente y tinte. 
      • La decoloración del pelo con el empleo de sustancias anteriormente mencionadas, pueden usarse como tratamiento del aumento de vello indeseado: el pelo puede desestructurarse y romperse, aunque no ocurre siempre, es más habitual como consecuencia de realizar mal la técnica. 
    • Por último los sérums o sprays, anti-térmicos, protectores del secador y la plancha protejen de forma muy limtada. 

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