Piel Sana

¿Cuándo está la piel sana?

Agustín Viera Ramírez
Dermatólogo
1194
Míercoles 3 de Febrero del 2016

Nuestra piel es un órgano vivo, externo, visible, sujeto a múltiples cambios y por ello muy dinámico. Nuestra piel no sólo nos protege del exterior, sino que comunica nuestro interior con el medio, con nuestro mundo personal, laboral, social, lúdico…. Siendo el órgano más extenso de nuestro cuerpo, pudiéndose afectar por problemas internos de salud, por alteración del comportamiento de sus propias células o por agresiones externas, obtener una Piel Sana, no sólo es un deseo… es una necesidad real.

Piel Sana es el estado de “bien-funcionar” de nuestra piel, en un contexto de bienestar psíquico y social del individuo, más allá de la ausencia de enfermedad dermatológica.

Piel Sana es el estado en el que nuestra piel cumple adecuadamente, sus funciones como órgano barrera, de defensa inmunológica, activador de vitamina D, productor de melanina, regulador de temperatura, como órgano de excreción, sensitivo y estético.

Piel Sana es el resultado que se obtiene cuando no sólo se aborda los factores biológicos de la salud cutánea, sino también los psicológicos y sociales y especialmente, cuando se obtiene el “empoderamiento” del individuo, proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud cutánea.

Piel Sana es el estado cutáneo que se consigue cuando potenciamos estilo de vida saludables (control estrés, ejercicio moderado y adecuado a la edad, alimentación saludable y equilibrada, abstención de tabaco y alcohol, hábitos sexuales sanos y hábitos solares saludables),  controlamos factores que influyen negativamente en la salud cutánea como las agresiones ambientales (microorganismos, factores físicos, químicos, contaminantes, sol y radiaciones), y potenciamos sistemas de asistencia sanitaria que permiten y favorecen un control dermatológico (calidad, cobertura y capacidad de asistencia).

Piel Sana es el resultado que obtenemos cuando comprendemos que no hablamos sólo de un concepto sino de una realidad dinámica y cuantificable.

Que nuestra piel “vive un continuo”, una realidad en la que normalmente no está ni completamente sana, ni completamente enferma, cumpliendo sus múltiples funciones en diferentes grados de salud-enfermedad.

Piel Sana es, por ello, el estado que alcanzamos cuando promovemos los factores que potencian la salud de nuestra piel (modelo salutogénico) tanto como clásicamente hemos promovido evitar los factores de riesgo que promueven su enfermedad (modelo patogénico).

Piel Sana es una realidad tangible y en la que podemos observar nuestra piel bien hidratada (porque todas sus células se renuevan adecuadamente, evitando la pérdidas inadecuadas de agua) y donde sus glándulas producen una adecuada secreción protectora, luminosa, reflejando la luz de forma regular (porque sus capas superficiales se compactan y evitan agresiones físicas o químicas así como absorciones inadecuadas de sustancias) y hay ausencia de inflamación, homogéneamente pigmentada por la correcta actividad de sus melanocitos, densa por la activa función de las células de su dermis y  sin la presencia de las cientos, miles  de enfermedades dermatológicas de las que se puede ver afecta.

Piel Sana es, además, siempre una piel estética. Todos los estudios científicos que se han realizado sobre la belleza, están de acuerdo en una realidad: una de las principales características de la belleza, en todos los tiempos y en todas las culturas, es una piel saludable.

Nuestra piel, al reflejar nuestro nivel de salud, potencia el atractivo.

Piel Sana se basa, en resumen, en una necesidad: las personas deben involucrarse para que se produzcan cambios en ellas y en su entorno, que permitan alcanzar la salud cutánea. El cómo motivarlos es clave y para conseguirlo,  los dermatólogos, los médicos especialistas de la piel enferma y de la piel sana tenemos una misión: entender el objetivo de la Piel Sana como un “proceso por el que se capacita”, un recurso a generar, basado en herramientas, hábitos, conocimientos… , que debemos promover  para que la población utilice en su  vida diaria. 

Piel Sana, para los dermatólogos, es nuestro deseo. Es nuestra misión.

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