Piel Sana

La banalización de la dermatología

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
207
Míercoles 11 de Enero del 2017

Hay personas que todavía siguen pensando que las afecciones de la piel constituyen una mera cuestión estética o, en el peor de los casos, enfermedades leves que pueden ser tratadas al margen de un especialista.

Este concepto erróneo ha propiciado, entre otros factores, el elevado intrusismo que soporta la dermatología en relación con otras especialidades médicas.

Resulta impensable, por ejemplo, el confiar al consejo de un amigo o a un profesional sin la debida cualificación  el tratamiento de una afección coronaria o pulmonar.

Esta banalización de la dermatología nada tiene que ver con la realidad. Estas graves patologías suponen un serio problema de salud pública a nivel mundial, con millones de afectados. Además, se da la circunstancia de que el cáncer cutáneo  ha triplicado su incidencia en la última década  y, en lo que respecta a España, el número de afectados se incrementa a un ritmo del 10% anual.

Como en cualquier otra especialidad, en dermatología existen trastornos leves y graves, diferenciación que únicamente puede ser verificada con garantías por el médico específicamente preparado para ello, en este caso el dermatólogo. Y, como ocurre en caso de enfermedad, el diagnóstico precoz es clave para el éxito en la curación.

El tratamiento dermatológico, prescrito y controlado por un especialista, es absolutamente imprescindible para obtener un resultado satisfactorio, tanto en el ámbito de la salud como en el de la estética. En el primero, porque un diagnóstico precoz puede, incluso, evitar la muerte. Y en el segundo, porque la belleza únicamente puede asentarse sobre la base de una piel sana.

La piel es demasiado importante como para dejarla en otras manos que no sean las del especialista.

La visita periódica al dermatólogo es importante y la consulta inmediata, ante la aparición de cualquier trastorno en la piel, tan fundamental como la que nunca se pondrá en cuestión en otras especialidades médicas.

Esta labor de concienciación pública constituye hoy un auténtico reto de futuro para eliminar la perniciosa canalización de la dermatología.

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