Piel Sana

La piel en equilibrio

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
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Jueves 20 de Julio del 2017

Los bruscos cambios de temperatura que estamos padeciendo este año obligan a proporcionar una atención especial a nuestra piel.

No estamos acostumbrados a unas amplitudes térmicas en plazos de tiempo tan reducidos, aunque en España existan zonas donde los inviernos suelen ser particularmente crudos y otras donde los veranos alcanzan temperaturas muy altas.  

A estos excesos climáticos estacionales estamos acostumbrados, porque forman parte de la personalidad climática de regiones que han establecido, desde hace mucho tiempo, las correspondientes barreras protectoras.

Pero abrigarse y desabrigarse dentro de la misma semana, a causa de una ola de calor seguida por otra de aire fresco ( que parece mucho más frío por la temperatura inmediatamente anterior) es un fenómeno bastante nuevo.

Estas alteraciones térmicas obligan, sobre todo, a proteger la piel de los colectivos más vulnerables, como son los niños de corta edad y las personas mayores.

En ambos casos es necesario asegurar el equilibrio en la piel, a través de una hidratación adecuada a las características de cada persona.

Hay que tener en cuenta que estos cambios bruscos de temperatura pueden resultar muy peligrosos en algunos casos, por lo que la prevención y el tratamiento adecuados deben ser confiados a un especialista, en este caso el dermatólogo, si se quiere actuar con garantías y mantener efectivamente estable la temperatura del cuerpo, frente a las agresiones extremas del exterior.

También resulta muy importante evitar las complicaciones sanitarias que pueden ser incentivadas por estas inusuales amplitudes térmicas.

Se deben proteger especialmente las zonas de piel más expuestas, como el rostro y las manos, y evitar la exposición en las horas en las que la agresión térmica es más virulenta.

Una particular vigilancia  merece la dermatitis atópica, patología especialmente frecuente en niños de corta edad.

Y, por supuesto, se debe evitar el recurso a la automedicación, a los productos milagro o al consejo del amigo para tratar cualquier alteración en la piel provocada o incentivada por estos cambios bruscos de temperatura.

Realizaremos una fotoprotección adecuada y una correcta hidratación, bebiendo agua y zumos de frutas naturales en mayor cantidad y aplicando diariamente la crema hidratante específica para la cara y el cuerpo.

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