Piel Sana

No se trata sólo de piel

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
207
Míercoles 16 de Marzo del 2016

La especialidad dermatológica tiene hoy uno de sus principales retos en la concienciación de la opinión pública sobre la importancia del tratamiento adecuado de las afecciones de la piel. Una concienciación que debiera iniciarse con la destrucción de algunos errores que, por desgracia, se hallan bastante extendidos.

El primero de estos errores reside en la percepción de que los problemas de la piel son alteraciones muy localizadas, de carácter leve y de tratamiento bastante sencillo, dado que este tipo de trastornos superficiales no guarda una relación preocupante con otras partes del organismo.

Sin embargo, los avances en la investigación han ido revelando la relación entre las enfermedades de la piel y otros órganos del cuerpo humano.

En realidad, los trastornos superficiales tienen raíces profundas y están avisando de consecuencias que, en ocasiones, pueden llegar a ser incluso mortales. Es conocida ya la imbricación psicológica de varias alteraciones dermatológicas, que pueden exceder su importancia estrictamente clínica. Además, las investigaciones que vienen desarrollándose en los últimos años indican que algunos trastornos cutáneos como la psoriasis se implican como factores de riesgo respecto a problemas articulares o cardiovasculares.

El descubrimiento de estas relaciones entre enfermedades de la piel y las que afectan a otros órganos del cuerpo humano cobra una especial relevancia si se tiene en cuenta que la incidencia de algunos trastornos de la piel es muy elevada (baste recordar que la psoriasis afecta a más de 125 millones de personas en el mundo), circunstancia que eleva esta situación a la categoría de problema de salud pública.

Todo ello supone una invitación a reflexionar sobre la inexcusable necesidad de confiar el tratamiento de la piel a un especialista acreditado en la materia, que es el dermatólogo.

No se deben minusvalorar trastornos aparentemente leves y superficiales, porque pueden constituir un serio aviso sobre implicaciones mucho más graves y profundas. Y su tratamiento inadecuado puede acarrear muy serios disgustos.

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