Prevención

La Piel como Escaparate

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
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Jueves 14 de Julio del 2016

En verano, la piel se muestra con mayor generosidad y no resulta extraño que todos nos esforcemos por mejorar su aspecto. Esta condición de escaparate no resulta en absoluto desdeñable, dado el protagonismo adquirido por la imagen en los tiempos actuales.

Como órgano más extenso del cuerpo humano, la piel deja muchos espacios para ser utilizados según el gusto y criterio de cada cual. Otra cosa es que las decisiones sean acertadas.

Hoy nos fijamos en una de las opciones más en boga: los tatuajes. Una práctica muy antigua, que ha ido variando a lo largo de los siglos. Aunque ahora se recurre a medios más sofisticados, lo esencial de esta intervención sigue siendo la introducción de un pigmento insoluble a una profundidad determinada. Su colocación, por tanto, requiere necesariamente de la perforación de la piel o de la mucosa con una aguja especial.

Es evidente que los tatuajes suponen un tipo de decoración de la piel, que puede resultar así más bella y atractiva para algunas sensibilidades. Lo importante es poner en una balanza lo que se gana y se pierde con este tipo de intervenciones. A los dermatólogos no nos corresponde plantear opciones estéticas sino, exclusivamente, las relacionadas con la salud de la piel.  Y, en este ámbito, conviene subrayar que las técnicas utilizadas en los tatuajes o en los piercings no están exentas de riesgos.

De entrada, debemos avisar que, aunque el verano incentive su lucimiento, no es precisamente la mejor época para hacerse un tatuaje o un piercing, ya que, con el calor, es más fácil contraer infecciones o producir reacciones alérgicas a causa del sudor o el baño en playas y piscinas.

También la mala aplicación de la técnica o un material inadecuado puede implicar riesgos adicionales, como incentivar contagios de algunas enfermedades, incluso graves, como el sida o las hepatitis A,B o C, además de afecciones víricas tipo herpes. Por ello, hay que recalcar que los trabajos deben realizarse en centros autorizados, con la utilización de un material estéril o desechable, e informarse sobre algunas situaciones especiales, como el hecho de que un tatuaje en la zona lumbar puede ser un inconveniente para una futura anestesia epidural y que puede ser muy difícil y costoso borrarlo si un día se cambia de opinión.

Desde el punto de vista dermatológico, lo mejor es consultar al especialista, a fin de procurarse los recursos necesarios para lucir una piel sana, sin duda el mejor escaparate.

 

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