Prevención

La prisa es mala consejera

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
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Viernes 6 de Mayo del 2016

Dentro de la suplantación de valores constatable en la sociedad actual destaca la caída del sosiego y el fulgurante ascenso de lo inmediato. Una de las ofertas más atractivas de hoy consiste en la posibilidad de tener toda la información “en tiempo real” a cambio de, simplemente, pulsar una tecla. Mientras el sosiego discurre mansamente hacia los parajes de la reflexión, lo inmediato es como un torrente que se precipita hacia los volcanes de la acción. En esta segunda opción, toda espera se considera enojosa e inútil, en aras de un utilitarismo que prima la obtención de resultados inmediatos.

Cuando, en virtud de los cambiantes ciclos económicos, languidecen o retroceden los espectaculares logros suministrados por la inmediatez salvaje, no resulta extraño encontrar a una parte de la población que trata de cubrir el vacío espiritual o formativo a través de soluciones inmediatas, cuya calidad resulta a menudo decepcionante. Y lo peor es que, desconectada la vía de la reflexión, suele caerse en abismos cada vez más peligrosos.

Aplicada esta dinámica general al ámbito particular de la dermatología, observamos cómo la prisa por obtener resultados inmediatos viene a inhabilitar, en la práctica, a algunos pacientes para obtener su curación a través de tratamientos eficaces.

Sus prisas les conducen hacia la búsqueda de soluciones supuestamente milagrosas y siempre frustrantes.

En el mejor de los casos, estos pacientes acaban recalando en la consulta del dermatólogo, donde se ven obligados a añadir el tiempo requerido por su adecuado tratamiento al que perdieron previamente. La formación de un especialista no se improvisa, sino que requiere muchas horas de estudio, experiencia y trabajo.

También hay tratamientos que, para ser efectivos, exigen tiempo, a pesar de que la espera resulte incómoda. Y también requieren constancia, por parte del paciente, para seguir las prescripciones del especialista. Frecuentemente, el supuesto análisis de los hechos se basa en una impresión inmediata, en lugar de cimentarse en el sosiego.

Hoy, la información sobre cualquier afección dermatológica tal vez pueda obtenerse con un simple clic, pero el tratamiento realmente efectivo únicamente puede ser aplicado por un especialista con muchos años de estudio a sus espaldas. Cuando se trata de algo tan valioso como la salud, es necesario tener en cuenta estas reflexiones y obrar en consecuencia.

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