Prevención

La autoexploración, clave en la detección precoz del melanoma

Ángeles López
Periodista
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Martes 22 de Mayo del 2018

Cada año se diagnostica en todo el mundo unos 132.000 nuevos casos de melanoma y algo más de 4.000 se dan en España. El 80% de estos casos se debe a la exposición excesiva al sol y la mejor manera de evitarlo o de reducir su riesgo es estar expuesto al sol de una manera segura, es decir, evitando estar al sol en las horas centrales del día y llevar ropa adecuada junto con la incorporación de cremas fotoprotectoras. Sin embargo, otra medida crucial que está en la mano de todos es realizar autoexploraciones de la piel para vigilar la aparición de algún lunar sospechoso y, cuando así se detecte, acudir al dermatólogo para descartar o confirmar un diagnóstico de melanoma. Cuanto antes de detecte este cáncer, menor serán las probabilidades de tener metástasis y, por tanto, mejor será el pronóstico. 

"El aumento en la prevalencia del melanoma muestra una tendencia al alza demasiado acusada para que pueda explicarse únicamente por el envejecimiento de la población, que sí se considera un factor clave en otros tipos de enfermedades oncológicas", explica el doctor Eduardo Nagore, uno de los coordinadores de Euromelanoma 2018.

A entender de este experto, la prevención primaria del melanoma con estrategias como evitar excesos en la exposición solar es sin duda una herramienta muy relevante en la lucha contra la enfermedad, pero -estudios en mano, la mejor manera de facilitar el diagnóstico precoz del melanoma y reducir significativamente las tasas de mortalidad por esta causa es la autoexploración.

Un reconocimiento general de toda la piel del propio cuerpo no tiene por qué consumir más que unos minutos al mes, y es suficiente para que la persona, familiarizada con la propia apariencia de la piel, sea capaz de detectar alguna alteración de aspecto sospechoso digna de ser debidamente evaluada por un dermatólogo. Es la estrategia que se conoce como “patito feo”: la observación de una lesión o lunar cuyo aspecto “no nos gusta” o “nos parece extraño”, y que el especialista observará en la consulta.

En el 70% de los casos es posible determinar la velocidad de crecimiento del melanoma. El 20% de éstos –que constituye aproximadamente el 30% del total- son melanomas de rápido crecimiento. La pronta identificación de estos casos tiene un peso considerable en las probabilidades de éxito terapéutico, ha explicado el especialista.

Por tanto, valora la formación de los equipos de Atención Primaria -incluido el personal de enfermería- en detección de melanoma, con la cautela de que para ellos no sería posible detectar de forma precoz los melanomas de crecimiento rápido. Este tipo de lesiones pueden progresar de forma significativa -hasta un milímetro en el plazo de un mes- y no es factible realizar este tipo de controles en la población con esa frecuencia, ha razonado. Si transcurriera un año sin autoexploración en esas circunstancias, el melanoma estaría muy avanzado en el momento del diagnóstico, ha añadido.

Respecto a la autoexploración, ha recordado que el melanoma puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, por lo cual se recomienda observar también cuero cabelludo, espacios interdigitales, etcétera, con la ayuda de un espejo. También se puede pedir al peluquero (ya que la gente suele acudir al mismo profesional con cierta frecuencia) que revise posibles lesiones en el cuero cabelludo, o que les haga una fotografía.

En cuanto a innovaciones terapéuticas en el campo del melanoma, el Dr. Nagore ha recordado que se dispone de nuevas opciones que cuentan con beneficios clínicos documentados, pero que no siempre están disponibles de forma inmediata por los retrasos en los procedimientos de aprobación o las reticencias a emplearlos por motivos presupuestarios. “Lógicamente, todas las CCAA intentan limitar el gasto, pero no parece razonable hacerlo cuando hablamos de terapias que salvan vidas”, ha declarado.

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