Prevención

Terapia Fotodinámica con luz de día

Yolanda Gilaberte Calzada
Dermatóloga
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Martes 2 de Febrero del 2016

La terapia fotodinámica (TFD) es un tratamiento bien establecido para el cáncer cutáneo no melanoma. Consiste en la aplicación tópica de sustancias que se activan con la luz (fotosensibilizantes), destruyendo las células cancerosas, siempre que haya oxígeno presente.

Durante estos años hemos utilizado como fuentes de luz lámparas de diodos, generalmente de color rojo, con muy buenos resultados tanto en el tratamiento de las queratosis actínicas como del carcinoma escamoso in situ y en el carcinoma basocelular superficial; sin embargo, la TFD tiene el inconveniente de ser dolorosa y, aunque el tiempo de iluminación es breve, unos 8-9 minutos, bastantes enfermos la rechazan.

Recientemente se ha conocido, gracias a diversos ensayos clínicos, que se puede utilizar la luz del sol como fuente lumínica para realizar la TFD. El procedimiento consiste en aplicar el fotosensibilizante en el área de cancerización de la piel y posteriormente el paciente debe exponer dicha zona a la luz del día para activarlo.

Las diferencias respecto a la TFD  tradicional son que la exposición a la luz del sol es más prolongada, 2 horas, y que no es dolorosa, su principal ventaja. Para evitar el efecto dañino del sol en la piel se aplica un fotoprotector sin pantallas minerales previamente a realizar el tratamiento.

Aunque pueda parecer contradictorio, la TFD con luz de día hace que el sol, principal causa del cáncer de piel, en estas circunstancias, puede convertirse en una herramienta para su tratamiento.

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