Prevención

Al llegar de vacaciones la piel se muestra seca y deshidratada ¿por qué?

Rosa Ortega del Olmo
Dermatóloga
684
Viernes 12 de Agosto del 2016

S.O.S: ¡Me falta agua!

La piel deshidratada es aquella que pierde agua de forma excesiva. La piel seca tiene menor cantidad de lípidos y, debido a esto, también pierde agua, por lo que a la vuelta del verano, hablaríamos de una piel seca y deshidratada. Esto puede ocurrir en cualquier tipo de piel (grasa, mixta o seca) y es muy frecuente tras las vacaciones estivales, sobre todo si se ha abusado del sol, los baños y el aire libre.

La deshidratación se manifiesta de distintas formas:

  • Falta de suavidad y elasticidad.
  • Falta de luminosidad, piel apagada.
  • Falta de confort, piel tirante, rugosa y a veces descamada. Aparecen "arrugas de deshidratación", sobre todo en los pómulos y el contorno de ojos.

El nivel de humedad, las temperaturas extremas (tanto altas como bajas), el viento, el sol, la radiación UV, son responsables de la deshidratación de la piel.

Todos son factores que favorecen la evaporación de agua y por tanto una piel deshidratada.

El contacto prolongado o repetido con agua debido a una higiene excesiva o a los baños sobre todo en piscinas con cloro, etc. puede conducir también a la deshidratación de la piel.

El uso de jabones no adaptados a las condiciones fisiológicas de la piel o elementos abrasivos (exfoliantes agresivos), algunos medicamentos (retinoides, corticoesteroides) o el padecimiento de alguna dermatosis como el ezcema, pueden ser también una causa.

Trucos para rehidratar la piel

Para tratar la piel deshidratada y evitar que los síntomas se agraven, es importante seguir una rutina adecuada, que habitualmente deja de practicarse durante el verano, tanto durante el mismo como a la vuelta:

  • Eliminar el maquillaje suavemente para evitar que la piel se vuelva aún más frágil.
  • Aplicar una hidratante todos los días, para mantener un nivel adecuado de hidratación y restablecer la función barrera de la capa córnea. La radiación solar también deshidrata la piel, por lo que la hidratante de la mañana debe tener protector solar o se puede poner la crema hidratante y, a continuación, un protector solar (durante todo el año).
  • Hay que elegir una textura adecuada a cada tipo de piel, la estación del año o el clima en el que se encuentre. Ante la duda, lo mejor es consultar a su dermatólogo.
  • Se deben combinar cuatro tipos de ingredientes activos en los productos de cuidado y limpieza de la piel para restaurar su equilibrio:

1. Sustancias de acción higroscópica: retienen el agua presente en una emulsión de una forma más duradera y válida. Las sustancias mas usadas para esto son la glicerina, el sorbitol y el propilenglicol.

2. Sustancias de interacción química: favorecen la unión del agua a las proteínas de la membrana celular y son capaces de retener el agua dentro de las células del estrato córneo (la capa mas superficial de la piel). Son la urea y los alfahidroxiácidos, sobre todo el ácido láctico.

3. Sustancias oclusivas: impiden la evaporación del agua. La vaselina, lanolina, escualeno, cera de abeja, etc.

4. Otras sustancia activas utilizadas como hidratantes en dermocosmética: Colágeno, ácido hialurónico, ceramidas, vitaminas (B, A, carotenos, E, C, H y D).

Con respecto a la hidratación facial existen dos fórmulas básicas:

  • Las emulsiones de aceite en agua, que se utilizan para las hidratantes de día más ligeras. Suelen estar compuestas por aceites minerales, propilenglicol y agua.
  • Las emulsiones de agua en aceite, para las cremas de uso nocturno o “reestructurantes” faciales. Lo que suelen llamar algunas firmas cosméticas “cremas nutritivas”. Se componen de aceites minerales, alcohol de lanolina, vaselina y agua.
  • Las cremas para el contorno de ojos son cremas nocturnas a las que se elimina alguno de los productos que pueden ser más irritantes.

La diferencia entre los diferentes productos reside en la adición de fragancias (perfumes), aceites exóticos, vitaminas (antes mencionadas), productos a base de proteínas o aminoácidos, activadores de la síntesis de colágeno y otras sustancias con diferente actividad así como la adición o no de factores de protección solar.

Las manchas, efecto secundario directo

Al terminar el verano, algunas pieles presentan algunas manchas, habitualmente oscuras. En estos casos es aconsejable utilizar geles o cremas despigmentantes con sustancias como la hidroquinona, la arbutina, el ácido kójico, etc. Las cremas que contienen vitamina C, también “iluminan” más la piel.

Lo ideal es que las cremas que se utilicen después del verano tenga alguna sustancia exfoliante que ayude a desprender las células muertas de la capa más superficial de la piel, que por acción del sol son más numerosas en esa época.

Apúntate a un tratamiento estético

Además de una correcta hidratación con las cremas adecuadas, el dermatólogo podrá recomendar otros tratamientos, dependiendo del estado en que se encuentre la piel, como las mascarillas exfoliantes y/o despigmentantes, la realización de peelings más o menos superficiales o medios, y otros métodos con actividad “anti-aging” o antienvejecimiento como la radiofrecuencia, los factores de crecimiento, botox, láser, etc, así como el consumo de “nutricosmética” (cápsulas con antioxidantes y con productos con una ligera actividad antiinflamatoria, que combaten el proceso de envejecimiento celular).

El pelo también sufre

Con respecto al cabello, que también se deteriora con facilidad durante el verano, sobre todo si está teñido, con mechas, “permanente” o se ha abusado de la plancha, es aconsejable hacer al llegar la rutina, un corte para eliminar las puntas abiertas, retrasar el retoque del color y utilizar “mascarillas regeneradoras” que faciliten el peinado y recubran la parte externa del tallo piloso que suele estar dañado por el sol y las manipulaciones que se hacen con los peinados: colas de caballo, trenzas o recogidos.

Noticias Relacionadas