Prevención

Esas pequeñas manchas

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
207
Martes 17 de Enero del 2017

La globalización ha acentuado la introducción en nuestro vocabulario (y, no lo olvidemos, las palabras son el espejo de la vida) términos y conceptos generalmente relacionados con  lo grande.

Se habla así de la macroeconomía, las compañías multinacionales, los beneficios de las fusiones entre empresas, la gran banca o el mercado  global. Y, frecuentemente, con un subrayado de admiración o de envidia.

Resulta curioso este planteamiento en una España donde el tejido empresarial, por ejemplo,  está constituido mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas que, en lógica correspondencia, son las que suman un mayor número de empleos. 

Así ocurre también con la vida misma donde, frente a un reducido número de grandes acontecimientos (justamente llamados excepcionales), son las pequeñas cosas las que van tejiendo lo cotidiano.

Hasta el punto de que son, precisamente, esos pequeños detalles los que trazan la línea divisoria entre la cortesía y la mala educación, la alegría y el buen humor y, a la postre, entre la felicidad y la infelicidad.

La dermatología tampoco ha podido sustraerse a esa dinámica que admira lo grande en detrimento de lo pequeño.

Resulta frecuente, cuando se detecta  una pequeña alteración en la piel, recurrir al consejo de un amigo o al auto-tratamiento, en lugar de acudir a la consulta del especialista.

A veces, una pequeña mancha es el mensajero que avisa de un problema mucho mayor, pero esta circunstancia tiende a ser ignorada.

A veces, una pequeña mancha oscura, que aparece en nuestra piel, puede “esconder” un peligroso melanoma.

Lo normal es atender sólo a lo grande, lo que, en unos casos, empeora el pronóstico y, en otros, propicia la irrupción de desaprensivos sin preparación que suministran productos y tratamientos falsamente milagrosos.

Deberíamos prestar mucha más atención a esas pequeñas manchas, capaces de oscurecer nuestra piel o nuestra vida.

En el primer caso, la solución es muy sencilla: acudir al dermatólogo.

En el segundo, los afectados tal vez debieran replantearse algunas cosas en su dinámica vital.

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