Definiciones

Quiste Infundibular, Quiste Tricolémico, Lipoma

1. Quiste infundibular / epidermoide / epidérmico:

Marta Rubio Lombraña. Hospital Universitario de Cruces, Barakaldo.

1.1. ¿Qué es un quiste epidérmico?

  • Un quiste epidérmico, epidermoide o infundibular es una lesión redondeada, nodular y firme que se localiza de forma intradérmica o subcutánea. Es el quiste cutáneo más frecuente.

    Son lesiones por lo general únicas, con un tamaño que oscila entre 0,5 y 5 cm y que suelen presentar en su superficie una abertura por la que se puede drenar el contenido del quiste, la queratina. Éste es un material blanco, pastoso y mal oliente. En general, son lesiones únicas.

1.2. ¿Cómo se forma un quiste epidérmico?

  • Se originan a partir de la epidermis, la capa más externa de la piel, o del epitelio de un folículo piloso. Se trata de una bolsa quística que se forma espontáneamente por acúmulo de queratina en ciertas zonas del cuerpo. Los quistes epidermoides crecen de forma lenta hasta alcanzar un tamaño, tras lo cual permanecen estables en el tiempo.

1.3. ¿Quién puede tener un quiste epidérmico?

  • Puede aparecer en cualquier persona, aunque son más frecuentes en adultos jóvenes, de edad media. No muestran predilección por ningún sexo.

    Existen ciertas enfermedades en las que se asocian múltiples quistes infundibulares a otros síntomas, como en la enfermedad de Gardner en la que, además de numerosos quistes epidérmicos, los pacientes presentan poliposis intestinal, lesiones óseas en los huesos maxilares y craneales, quistes odontogénicos y otros tumores.

1.4. ¿En qué parte del cuerpo aparecen?

  • Se localizan típicamente en la cara, el cuello y la parte superior del tronco, aunque también son frecuentes en genitales, pudiendo aparecer en los labios mayores en las mujeres y en el escroto en el caso de los hombres.

1.5. ¿Qué síntomas puede dar un quiste epidérmico?

  • En general, son lesiones asintomáticas. Sin embargo, debido a que sus paredes son finas, pueden romperse con lo que su contenido irritante produce una reacción inflamatoria que ocasiona dolor importante y aumento del tamaño de la lesión. También pueden sobreinfectarse, produciendo asimismo dolor e inflamación.

1.6. ¿Cómo se tratan los quistes epidérmicos?

  • Tras el diagnóstico, para lo que suele ser suficiente la clínica, puede optarse por la abstención terapéutica, es decir, no hacer ningún tratamiento. Si produce síntomas o se desea quitar por motivos estéticos el tratamiento de elección será la cirugía, mediante la extirpación quirúrgica completa. Si se produce infección del quiste, se recomienda tratamiento antibiótico y cirugía diferida. En caso de rotura e inflamación, puede tratarse con corticoides intralesionales en el momento agudo y programar la escisión quirúrgica para un segundo tiempo.

2. Quiste triquilemal, tricolémico, triquilémico o quiste piloso

2.1. ¿Qué es un quiste triquilemal o tricolémico?

  • Es el segundo tipo más frecuente de quiste cutáneo, después del quiste epidérmico, y a diferencia de éste, carece de apertura central de salida. Se trata de nódulos lisos, firmes, redondeados, de entre 0,5 y 5 cm, que están recubiertos de piel normal. El contenido del quiste es queratina muy densa, amarillenta y dura, más sólida que en los quistes infundibulares, y en uno de cada cuatro casos se encuentra calcificada. A menudo, hasta en un 70% de los casos, estas lesiones son múltiples.

2.2. ¿Cómo se forma un quiste tricolémico?

  • Su origen es desconocido, aunque podría originarse a partir de una extrusión del epitelio de la vaina externa del pelo, como un fenómeno genéticamente determinado. En un 75% aparecen de forma familiar.

2.3. ¿Quién puede tener un quiste tricolémico?

  • Aparecen en personas de edad media y son más frecuentes en el sexo femenino.

2.4. ¿En qué parte del cuerpo aparecen?

  • Su localización habitual es el cuero cabelludo. El pelo que les cubre suele ser normal aunque si el quiste es de gran tamaño el pelo en esa zona puede ser más escaso que en el resto de la cabeza.

2.5. ¿Cómo se tratan los quistes tricolémicos?

  • En general, son lesiones asintomáticas que no requieren tratamiento. El tratamiento de elección en los casos sintomáticos o por deseo del paciente, es la escisión quirúrgica completa. La capa externa que los recubre es gruesa por lo que no suele ser difícil extraerlos de forma completa sin romperla.

3. Lipoma

3.1. ¿Qué es un lipoma?

  • Los lipomas son tumores subcutáneos benignos compuestos de células grasas maduras de idéntica morfología que los adipocitos normales, envueltas en un armazón de tejido conjuntivo. Constituyen los tumores de partes blandas más frecuentes.

3.2. ¿Cuál es su presentación habitual?

  • Son lesiones blandas, redondeadas o lobuladas, fácilmente desplazables bajo la piel que los recubre. Su tamaño puede oscilar desde menos de 1 cm hasta lipomas de más de 10 centímetros, pero habitualmente miden entre 2 y 5 cm. Pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, aunque lo hacen especialmente en la mitad superior del cuerpo: cuello, hombros, parte alta del tronco y pared abdominal.

3.3. ¿Qué problemas pueden causar los lipomas?

  • La inmensa mayoría de los lipomas son asintomáticos, y cuando causan síntomas suele deberse a que comprimen un nervio periférico o, más frecuentemente, a que no son un verdadero lipoma sino un angiolipoma. Los angiolipomas son tumores adiposos benignos con componente vascular que constituyen el 5-10 % de las lesiones lipomatosas. Éstos suelen ser múltiples, encapsulados y localizados preferentemente en los antebrazos. Se dan generalmente en varones jóvenes. Clínicamente son nódulos blandos similares a los lipomas aunque de menor tamaño, superficiales y con mayor frecuencia dolorosos.

3.4. ¿Quién puede tener un lipoma?

  • La edad de aparición más frecuente es entre los 40 y los 60 años, cuando al disminuir la actividad física la grasa subcutánea comienza a acumularse. Los lipomas solitarios son muy frecuentes en la población general, y parece ser que lo son más en personas obesas. En estos pacientes, el tamaño del lipoma aumenta al aumentar el peso, aunque no disminuye con el descenso del mismo ni tampoco lo hace en personas caquécticas, por lo que parece que los lipomas no participan en el metabolismo lipídico.

3.5. ¿Puede haber lipomas internos?

  • Los lipomas profundos son raros pero posibles. Suelen estar peor delimitados y adoptan la forma del lugar donde asientan. Pueden presentarse en cualquier zona, siendo sus localizaciones más típicas bajo la fascia de manos y pies, en regiones periarticulares, adheridos al periostio de huesos, en frente y cuero cabelludo, en el interior del mediastino, pared del tórax, pleura, pelvis o en región paratesticular. Cuando se detectan suelen tener un tamaño superior al de los lipomas subcutáneos.

3.6. ¿Puede haber lipomas múltiples? ¿Qué es la lipomatosis?

  • Técnicamente, la lipomatosis son depósitos difusos de grasa madura sin configuración tumoral. Aproximadamente un 5-8% de los pacientes con lipomas tiene múltiples lipomas, que pueden ir desde unos pocos hasta cientos de lesiones. Estos lipomas son histológicamente indiferenciables de los solitarios.

    Los lipomas múltiples asientan preferentemente en la parte superior del cuerpo, especialmente la parte alta de la espalda, los hombros y las extremidades superiores con predilección por las superficies de extensión. Casi siempre muestran una distribución simétrica. Las lesiones múltiples son más frecuentes en pacientes con hipercolesterolemia, en diabéticos en el punto de inyección insulínica y en el embarazo. También se dan con mayor incidencia en varones y entre la 5ª y 6ª décadas de la vida. En un tercio de los casos se trata de un proceso hereditario de herencia autosómica dominante. Existen varios síndromes que cursan con lipomatosis y lipomas múltiples. La enfermedad de Madelung es un raro proceso en el que se produce un progresivo y llamativo depósito de tejido adiposo maduro principalmente alrededor del cuello; en la enfermedad de Dercum los acúmulos grasos resultan además dolorosos. También existe el Síndrome de la lipomatosis familiar y la Lipomatosis congénita, además de otros procesos en los que se asocian además diversas manifestaciones sistémicas (Enfermedad de Cowden, Síndrome de Proteus…).

3.7. ¿Cómo se tratan los lipomas?

  • Los lipomas son lesiones benignas por lo que la decisión de tratarlos dependerá de la deformidad estética que produzcan. El tratamiento de elección para lipomas solitarios en los pacientes que solicitan alguna terapia es la extirpación quirúrgica. Es importante saber que las recidivas son frecuentes, ya que en muchas ocasiones es difícil lograr una extirpación completa de la lesión y esto hace que parte del lipoma persista. En los casos de lipomas múltiples y de lipomatosis, la cirugía necesaria sería demasiado agresiva y habitualmente no se tratan. Existen otras alternativas terapéuticas como inyecciones intralesionales de fosfatidilcolina, pudiendo realizarse liposucción en caso de lipomas blandos con escaso componente conjuntivo. Existen otros medicamentos que se han probado pero con los que por el momento no hay una eficacia demostrada.

4. Véase también

  • Antibióticos sistémicos
  • Antibióticos tópicos
  • Corticoides sistémicos 

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