Mi Enfermedad

Cada vez más preocupados con la dermatitis atópica

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
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Viernes 14 de Febrero del 2020

Durante los últimos años, la dermatitis atópica ha ido escalando posiciones en el ranking de las preocupaciones relacionadas con las enfermedades de la piel.

La estadística avala este ascenso, ya que, en torno al 15 por ciento de los niños y al 3 por ciento de los adultos, se ve afectado por esta patología.

Los orígenes de esta afección van desde la predisposición genética a la influencia de factores ambientales, junto a la alteración de la barrera cutánea y del sistema inmunológico.     

Tradicionalmente se ha considerado la sequedad e inflamación de la piel y el picor, como los síntomas más representativos de la dermatitis atópica, lo que, seguramente, ha influido en una cierta banalización de la enfermedad.

Sin embargo, a medida que se ha profundizado en su conocimiento, se ha ido acentuando el interés y la preocupación por una patología que propicia el desencadenamiento de afecciones como el asma o la rinitis, sin olvidar las imbricaciones en el ámbito cardiovascular o, incluso, psiquiátrico.

Un tercio de los afectados reconoce que esta afección supone, a nivel práctico, un serio deterioro en su calidad de vida.

La aparición de brotes de eczemas esporádicos, el desconocimiento de si volverán a repetirse y la ausencia de una terapia que asegure la desaparición de la enfermedad, contribuyen a fomentar sensaciones de desasosiego y angustia, que pueden llegar a ser, en ocasiones, más graves que la propia patología.

La consulta al dermatólogo resulta imprescindible para el tratamiento de la dermatitis atópica, ya que existen avances terapéuticos que, correctamente aplicados por el especialista, pueden suponer una mejor y mas rápida curación de los brotes, así como un importante alivio para los afectados y sus familias, dándoles una mejor calidad de vida.

Es importante calmar el picor, que a veces es muy intenso y provoca que los afectados, sobre todo los niños estén nerviosos, irascibles y no duerman bien. 

Y ya se sabe, si en una familia el niño no duerme, no duerme nadie.

El dermatólogo pautará el tratamiento en cada paciente y aconsejará una serie de recomendaciones así como los productos adecuados para su higiene e hidratación de la piel.

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