Piel Sana

Una vacuna sin efectos secundarios

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
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Viernes 14 de Mayo del 2021

La confusión y la zozobra se han convertido en pandemias colaterales, que discurren en paralelo con los intentos de controlar la propagación del COVID-19. El fin del estado de alarma, lejos de tranquilizarnos, ha añadido nuevas inquietudes de orden jurídico, con criterios dispares entre el Gobierno central y algunos autonómicos. Tampoco  el comportamiento desmedido e irresponsable de  grupos minoritarios, observado con sorpresa y rechazo por la mayoría de ciudadanos sensatos, contribuye a la tranquilidad.

A todo ello se añaden algunas exageraciones, aireadas irresponsablemente, sobre ciertos efectos secundarios de determinadas vacunas. Estas exageraciones, a veces, no han sido desmentidas con la suficiente rotundidad y  han llevado a algunas personas (por suerte, muy pocas) a desconfiar de esta efectiva barrera contra el virus. Hay que subrayar que prácticamente todos los medicamentos tienen efectos secundarios y que a nadie en su sano juicio se le ocurriría renunciar a ellos, ya que sus beneficios para la salud son infinitamente superiores. Y esto resulta también aplicable en el caso de las vacunas.

Prácticamente todos los medicamentos tienen efectos secundarios y a nadie se le ocurriría renunciar a ellos, ya que sus beneficios para la salud son infinitamente superiores. 

Lo más peligroso en estos momentos es identificar el fin del estado de alarma con la desaparición del virus. El Covid-19 sigue estando entre nosotros, dispuesto a aprovechar cualquier descuido. Sobre todo ahora, cuando el porcentaje de  vacunados es todavía pequeño y existen muchas personas vulnerables.

En estas condiciones,  hay que recomendar la prudencia, que es una vacuna muy efectiva y sin efectos secundarios. Debemos extremar las precauciones que hemos venido manteniendo, incluso en el caso de haber sido vacunados. Hay que tener en cuenta que nos estamos jugando el capital más importante del ser humano, que es la salud. Y, en este caso, no sólo la propia, sino también la de los demás.

Todo lo dicho vale también para la piel, que es el órgano más extenso del cuerpo humano y el más expuesto a los agresores externos. Debemos estimular y asegurar su mantenimiento, a través de una adecuada higiene, hidratación, fotoprotección etc., así como una dieta y un estilo de vida saludables. Y, sobre todo, seguir las indicaciones del dermatólogo, que es el especialista con quien se debe consultar todo lo relacionado con la salud de la piel.     

 

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