Prevención

El frío extremo y la piel

Miguel Aizpún Ponzán
Dermatólogo
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Martes 19 de Enero del 2021

Teníamos mucha prisa por despedir a 2020, confiando en que, con su marcha, podrían aliviarse los males que nos suministró. Pero, como decía Antonio Machado, nada hay que no pueda ser empeorado. Y el nuevo año parece empeñado en demostrarlo. Al aumento de contagios por COVID-19, se ha añadido una borrasca, con nevadas y descenso de temperaturas hasta límites inusuales.

 

La piel, como frontera del cuerpo humano con el exterior, sufre muy particularmente con estos excesos. Además, dada su condición de órgano más extenso, se ve afectada, con diversa intensidad, en varias de sus zonas. Por ello, a las medidas de protección generales y a las particulares motivadas por el coronavirus, deben añadirse las exigidas por esta ola puntual de frio extremo.

 

En primer lugar, hay que tener en cuenta que las temperaturas muy bajas disminuyen la producción de grasa, circunstancia que hace que la piel se vuelva más fina y, en consecuencia, más débil. Al no retenerse la humedad, se acentúa la deshidratación. Y los contrastes provocados por el largo tiempo en lugares cerrados y las salidas puntuales al exterior suponen otro riesgo añadido.

 

Por todo ello, asegurar una adecuada hidratación se convierte en una medida imprescindible en estas circunstancias.

 

También hay que ser muy cuidadosos con las medidas de protección solar, si se aprovecha la nieve para jugar o en deportes de invierno. Especialmente debemos proteger las zonas más expuestas, como las manos y la cara. El uso de guantes y gorros es muy recomendable.

 

El frío induce también una sensación de sequedad en los labios, que tiende a solventarse humedeciéndolos con la lengua. Este hábito resulta contraproducente y puede provocar daños adicionales. Lo adecuado es utilizar productos labiales recomendados por el dermatólogo.

 

Por último, hay que subrayar que la piel es también la afectada inmediata en las numerosas caídas que se vienen produciendo y que amenazan con el colapso en los servicios de Traumatología. Tampoco se debe olvidar que cualquier síntoma sospechoso en la piel debe ser consultado de inmediato con el dermatólogo.

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