Prevención

¿Es adecuado evitar completamente la exposición solar en los niños?

Redacción FPS
Comunicación
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Martes 18 de Junio del 2019

La fotoprotección en la infancia, respecto a las estrategias de fotoprotección en otras edades, plantea todavía mayor controversia sobre su repercusión en los efectos futuros en la edad adulta y también por sus posibles riesgos (por ejemplo, el déficit de vitamina D o la toxicidad de los productos empleados). “Es controvertido porque una extrema fotoprotección puede, por un lado, suprimir efectos tan beneficiosos como la producción de vitamina D, de endorfinas y de otros péptidos regulados por la exposición solar, pero, por otro, también puede entrar en conflicto con la realización de ejercicio al aire libre, algo que es fundamental a lo largo de la vida”, indica la Dra. Yolanda Gilaberte Calzada, vicepresidenta 1ª de la AEDV.

 

Ante esta situación, en el 47 Congreso Nacional de Dermatología, los doctores José Manuel Carrascosa Carrillo, del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol (Badalona) y Yolanda Gilaberte Calzada, del Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza) debatieron sobre las ventajas e inconvenientes que plantea la fotoprotección en edades pediátricas.

 

Como plantea el Dr. Carrascosa, “somos animales diurnos y todo nuestro camino evolutivo se ha desarrollado al aire libre; por eso, no parece razonable evitar completamente la exposición solar a los niños”. La vitamina D depende en gran medida de un cierto grado de exposición solar. Sin embargo, según indica este experto, “está claro que existen peligros a corto y también largo plazo de la exposición solar que conocemos bien, y debemos utilizar este conocimiento para alcanzar un equilibrio. Nuestra esperanza de vida es probablemente mayor a la que estábamos programados por nuestro perfil evolutivo, y debemos ser previsores en los riesgos”.

 

Ventajas e inconvenientes

 

La exposición solar es fundamental en la síntesis de vitamina D, esencial no sólo en el metabolismo óseo, sino también en el balance inmunológico. También la radiación solar favorece los biorritmos. Sin embargo, apostilla el Dr. Carrascosa, “una gran cantidad de la exposición solar que recibimos durante toda la vida se produce en la edad infantil, y puede condicionar el riesgo de melanoma y de otros cánceres cutáneos en la edad adulta. También el daño actínico a largo plazo puede iniciarse en esta edad, y los hábitos que se adquieran condicionarán también los hábitos futuros”. Incluso, añade este experto, “una exposición solar intensa precoz podría interferir con los resultados de las vacunaciones y el comportamiento futuro del sistema inmunológico”. En palabras de la Dra. Yolanda Gilaberte, “hay que buscar el equilibrio”.

 

En cualquier caso, lo que se sabe actualmente es que los riesgos son mayores en los niños con fototipos más claros; se ha comprobado que estos son los que presentan un mayor número de nevus adquiridos, que puede ser un marcador de melanoma, y también presumiblemente en algunos niños de familias con antecedentes de melanoma. Además, presentan más riesgos aquellos niños con algunas alteraciones genéticas que dificultan la reparación después de la fotoexposición (aunque es una circunstancia infrecuente).

 

Recomendaciones prácticas

 

Tras la última publicación del “JAMA” de hace poco más de un mes, en la que se comprueba la absorción sistémica significativa de filtros solares como la oxibenzona, el octocrileno o la avobenzona, “deberían procurarse que los fotoprotectores que utilicen los niños no contengan dichos filtros”, advierte la Dra. Gilaberte.

 

Respecto a los consejos básicos de fotoprotección que deben seguirse en la infancia, el Dr. José Manuel Carrascosa advierte que “se tiende a asimilar que la fotoprotección es la que realizamos a través del uso de productos tópicos fotoprotectores, sin embargo, el concepto es mucho más amplio”. A su juicio, “la mejor fotoprotección es la que impide que la radiación solar llegue a la piel”.

 

De este modo, el uso de las sombras, de ropa adecuada y de gafas de sol es la mejor acción protectora. Y, en este sentido, se considera que el empleo de tejidos y complementos con sustancias fotoprotectoras puede ser la próxima revolución en este campo. Según destaca la Dra. Yolanda Gilaberte, “a todos nos resultaría extraño un niño que no estuviera al aire libre jugando; por eso, tienen que incorporar el hábito de utilizar gorritas y ropas, y si juegan en horarios de insolación intensa (especialmente en primavera y verano) complementar eso con el uso de un fotoprotector adecuado”, aconseja.

 

Las medidas para evitar que la radiación solar llegue a la piel son particularmente recomendables en niños pequeños, “de forma que por debajo de los 6 meses resulta ideal evitar el empleo de cremas fotoprotectoras (aunque no están contraindicadas)”, señala el Dr. Carrascosa.

 

En los niños por encima de esta edad, indica, “la fotoprotección física puede complementarse con el uso de cremas fotoprotectoras, que deben ser de amplio espectro (incluyendo UVB y UVA), con factor de protección solar 30 o superior, preferentemente resistentes al agua y reaplicarse cada 2 horas”.

 

Como norma general, debe evitarse la exposición solar en las horas centrales del día (de 12 a 16h, “aunque esta recomendación, como puede comprobarse en cualquier mediodía de verano en una playa, tiene muy poco éxito”, se lamenta el Dr. Carrascosa. Por su parte, “el uso de cabinas de UVA para ‘preparar’ la piel para la exposición al sol no aporta ningún beneficio y sólo añade daño actínico a la piel del usuario”, concluye el especialista del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol.

 

¿Qué debe tener el fotoprotector pediátrico ideal?

· El fotoprotector idóneo debe ser de amplio espectro (cubrir UVB y UVA, y, si es posible, también IR)

· Con un FPS 30 o superior

· Resistente o muy resistente al agua

· Se prefieren fotoprotectores físicos, porque tienen menor capacidad de absorción y de actuar como potenciales fotoalérgenos y, por lo tanto, son más seguros

· Debe ser fácil de extender y aplicar (no funcionará si no se aplica bien)

· De olor agradable

· Y con un precio asequible, para que pueda aplicarse de forma generosa y suficiente

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