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Antisépticos tópicos

1. Antisépticos tópicos

Inés Zarzoso Muñoz, Franco Gemigniani Antillo. Servicio de Dermatología, Hospital Universitari Vall d’Hebron (Barcelona).

2. ¿Qué son los antisépticos tópicos?

Los antisépticos son agentes químicos que se aplican de forma local sobre la piel o sobre las mucosas sanas para disminuir el riesgo de contaminación o de infección por gérmenes nocivos, en situaciones que comportan un riesgo.

3. ¿Qué utilidad tienen?

Se utilizan para la asepsia de manos, los enjuagues bucales, las curas en primeros auxilios, las infiltraciones, la preparación de la piel previo a inyecciones así como en cirugías y técnicas estéticas.

4. ¿Por qué son importantes?

La piel y sus anejos, así como las mucosas adyacentes son un foco permanente de infección por la gran cantidad de gérmenes que se alojan en ellos y la facilidad con la que pueden penetrar en el organismo (a través de incisiones, pinchazos,...). Por este motivo las medidas destinadas a la higiene y profilaxis tópicas son un instrumento muy eficaz para prevenir las infecciones en muchas situaciones.

5. ¿Cuáles son los antisépticos más utilizados?

A pesar de que existen múltiples antisépticos, en la práctica diaria los más utilizados son los compuestos yodados, la clorhexidina y el alcohol. Se pueden encontrar en varias formas de presentación (solución, gel, spray,...) lo cual facilita su aplicación en función de la zona a tratar.

5.1. Soluciones de yodo

Existen disponibles 3 tipos de soluciones de yodo que contienen yodo disuelto, yodo libre y un yoduro. En función de la concentración de yodo y el tipo de yoduro asociado encontramos: la solución de yodo (2% de yodo con yoduro sódico en agua), solución de Lugol (5% de yodo y 10% de yoduro potásico) y tintura de yodo (2% de yodo y yoduro sódico en alcohol) .A estas concentraciones son poco tóxicas y poco irritantes para la piel y las mucosas cuando se aplican tópicamente (aunque sí que habría que tener cuidado con los pacientes que presentaran hipersensibilidad al yodo)

5.1.1. POVIDONA YODADA

Es un yodóforo que pertenece al grupo de los compuestos yodados y es el que se usa con mayor frecuencia. Es un complejo de yodo y polivinilpirrolidona que ejerce su acción con la oxidación y la liberación lenta de yodo inorgánico al contacto con sustancias reductoras. No es tan irritante como las soluciones de yodo y es menos alergénico, pero no es tan activo. El inicio de su acción se retrasa algunos minutos por este motivo y para que su acción antimicrobiana sea óptima requiere de al menos dos minutos de contacto con la piel.

Es útil frente a bacterias, virus y hongos, Mycobacterium tuberculosis y algunas esporas. Se puede utilizar en distintas formas de presentación como soluciones (al 10%), jabones (al 7,5%), pomadas, cepillos, geles y champús.

Su uso está indicado para diversas situaciones como en el lavado de manos del personal quirúrgico, la limpieza cutánea previa a cirugía, inyecciones y aspiraciones, enjuagues orales, desinfección de heridas, úlceras o quemaduras. Sin embargo, persiste la controversia del uso del yodo en heridas abiertas, ya que no está demostrado si retrasaría la cicatrización.

La actividad antiséptica cesa cuando el producto se seca sobre la piel y su actividad residual es baja. Entre sus inconvenientes encontramos la posibilidad de provocar irritación cutánea, la dermatitis de contacto o la coloración amarillenta residual. Puede interaccionar con el yodo radioopaco y con las medicaciones con yodo, y puede generar acidosis metabólica con el uso prolongado. Se recomienda evitar su uso en embarazadas, recién nacidos y pacientes con enfermedades tiroideas.

5.2. ALCOHOLES

Se utilizan el alcohol etílico y el isopropílico en solución acuosa, constituyendo un antimicrobiano de fácil obtención y de bajo coste. Se aplican a concentraciones que van desde el 70% de alcohol (la de mayor actividad germicida) hasta el 96%, que son las mejores para lograr su eficacia.

Su mecanismo de acción consiste en la desnaturalización de las proteínas. Son bactericidas frente a casi todas las bacterias, pero su acción frente a los virus es variable, poco fungicida y las esporas pueden ser resistentes.

A diferencia de los compuestos yodados, su actividad se inicia de forma inmediata, disminuyendo en un 90% las bacterias cutáneas con dos minutos de contacto de la piel con alcohol etílico al 70%.

El problema que presenta es su corta acción residual y, por este motivo, se aconseja asociarlo con un antiséptico de larga duración, como por ejemplo la clorhexidina. (existen preparados comerciales que asocian alcohol etílico (50-70%) con clorhexidina (0,5-2%) en forma de solución y también en toallitas).

Están indicados en la asepsia de las manos del personal sanitario, en primeros auxilios para pequeños cortes, erosiones, pinchazos y previo y posteriormente a inyecciones.

Como inconvenientes hay que destacar que provocan sequedad en la piel. En las heridas abiertas producen fuerte irritación y además, al favorecer los coágulos, pueden estimular el crecimiento bacteriano. Se debe tener en cuenta también que se trata de una sustancia inflamable.

5.3. CLORHEXIDINA

Es la más eficaz como antiséptico de las biguanidas (clorofenilbiguanida). La clorhexidina se utiliza en forma de sales, siendo la sal digluconato la más soluble en agua y alcoholes.

El espectro antimicrobiano del gluconato o digluconato de clorhexidina es amplio, es bactericida (muy eficaz frente a bacterias grampositivas y gramnegativas, incluyendo a Pseudomona aeruginosa). También actúa frente a hongos, virus, impide la germinación de las esporas y el desarrollo de Mycobacterium tuberculosis.

La clorhexidina actúa rompiendo las membranas citoplasmáticas y no se inactiva con la sangre o con proteínas séricas (a diferencia de la povidona yodada) no se absorbe y no es tóxica. Su efecto es rápido, pero no inmediato, y se mantiene al menos durante 6 horas.

Uno de sus usos más extendidos es en la higiene prequirúrgica de las manos y en la preparación quirúrgica de la piel (solución al 4-5%), también en limpieza de heridas y quemaduras superficiales (concentración 0,5-1%), o en enjuagues bucales.

Como posibles efectos secundarios destacan la irritación de los ojos y del oído medio.

También se han descrito casos de dermatitis alérgica o irritativa y urticarias.

5.4. Otros antisépticos menos utilizados

5.4.1. SULFADIAZINA ARGÉNTICA

Su uso está muy extendido en las quemaduras y se aplica en forma de gel o de crema. Su mecanismo de acción es antibiótico y antiséptico, por lo que es muy eficaz frente a bacterias grampositivas y gramnegativas (las más frecuentemente implicadas en las quemaduras). También es útil frente a hongos.

Sus efectos secundarios son el picor, reacciones de hipersensibilidad, reacciones alérgicas cutáneas y muy rara vez leucopenia. No se debe utilizar en embarazadas ni en recién nacidos.

5.4.2. PERMANGANATO POTÁSICO

Se utiliza en solución acuosa al 0,01% y la forma de aplicación más frecuente es mediante fomentos (se humedecen compresas con la solución y se deja actuar en la zona durante períodos que generalmente no han de superar unos 15 minutos). Es bactericida y fungicida, además de tener una importante acción astringente. La limitación que presenta es que tiñe las zonas tratadas de color morado.

5.4.3. SULFATO DE ZINC Y COBRE

Se utilizan también en forma de fomentos. Tienen actividad astringente y antiséptica.

5.4.4. NITRATO DE PLATA

La concentración más utilizada es 1:1000. Tiene actividad astringente y bactericida. Si se utiliza a concentraciones más altas es cáustica y su uso queda limitado para ejercer un efecto coagulante tras intervenciones menores y para el tratamiento de verrugas.

6. Véase también

  • Urticaria
  • Verrugas vulgares, Condilomas Acuminados

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